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GUÍAS PARA FAMILIARES Y CUIDADORES
Cómo movilizar a una persona con seguridad

Saber cómo movilizar a una persona con seguridad, cuidar de un familiar con movilidad reducida implica, casi a diario, tareas como ayudarle a levantarse, girarle en la cama o trasladarle a una silla. Son gestos aparentemente sencillos, pero mal hechos pueden derivar en dos problemas muy frecuentes: caídas del paciente y lesiones de espalda del cuidador, que a menudo se cronifican precisamente por repetir el mismo gesto incorrecto día tras día.
La buena noticia es que la mayoría de estas lesiones se pueden evitar aplicando unos principios básicos de movilización segura. En este artículo te explicamos cómo hacerlo, qué diferencia hay según el grado de colaboración del paciente y qué ayudas técnicas facilitan enormemente el día a día.
¿Por qué es importante movilizar a una persona con seguridad?
Una movilización incorrecta tiene consecuencias en ambas direcciones: para el paciente y para quien le cuida.
Principios básicos de mecánica corporal
Antes de entrar en técnicas concretas, hay unas normas generales que se aplican a casi cualquier movilización:
Consejo de Lydia
«El error que más veo en cuidadores familiares es querer ‘levantar’ al paciente en lugar de acompañarlo en el movimiento. No se trata de hacer fuerza para subirlo, sino de guiar su propio impulso: contar hasta tres en voz alta, coordinar el momento y dejar que el paciente aporte todo lo que pueda. Cuanto más colabora la persona, menos carga física soporta el cuidador.»
Paciente colaborador vs. paciente dependiente
La técnica y las ayudas necesarias cambian mucho según el grado de colaboración de la persona. Identificarlo bien evita tanto forzar de más al paciente como sobrecargar innecesariamente al cuidador.
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Aspecto |
Paciente colaborador |
Paciente dependiente / no colaborador |
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Capacidad de ayudar |
Puede sostener parte de su peso, apoyarse o seguir instrucciones |
No puede sostener peso ni seguir instrucciones con seguridad |
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Técnica principal |
Guiar el movimiento, contar en voz alta, dejar que empuje o se apoye |
El cuidador asume la mayor parte del esfuerzo; Debe realizarse una valoración previa y utilizar la ayuda técnica adecuada. La presencia de una segunda persona no convierte automáticamente en segura una transferencia manual. |
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Ayudas técnicas recomendadas |
Bastón, andador, cinturón de transferencia como apoyo puntual |
Grúa de transferencia, sábana o tabla deslizante, disco giratorio |
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Riesgo principal |
Caída si se sobreestima su colaboración |
Lesión de espalda del cuidador si se moviliza sin ayuda técnica |
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Recomendación clave |
Fomentar la máxima autonomía posible en cada movimiento |
No intentar movilizaciones complejas en solitario sin formación o ayuda técnica |

Cambios posturales en cama
En personas encamadas de forma prolongada, además de las transferencias, es fundamental realizar cambios posturales periódicos para prevenir úlceras por presión:
- Realizar cambios posturales siguiendo una frecuencia individualizada según la movilidad, el estado de la piel, la tolerancia y las indicaciones del profesional sanitario., alternando entre decúbito lateral (de lado) y decúbito supino (boca arriba), salvo indicación distinta del profesional.
- Usar almohadas o cojines para mantener la postura y aliviar la presión en zonas de riesgo (talones, caderas, sacro).
- Para girar a la persona, colocarse en el lado hacia el que va a girar, flexionar sus rodillas y guiar el giro desde el hombro y la cadera contraria, evitando tirones bruscos.
- Evitar arrastrar al paciente sobre la sábana al reposicionarlo: el roce continuado daña la piel y favorece la aparición de úlceras. Es preferible usar una entremetida o sábana de movilización.
Consejo de Lydia
Una entremetida (una sábana o tela resistente colocada bajo el paciente, de hombros a muslos) es una de las inversiones más rentables para un cuidador familiar: cuesta poco, permite mover o reposicionar a la persona tirando de la tela en lugar de arrastrar su piel o cargar todo el peso con los brazos.Una entremetida o sábana de movilización puede facilitar determinados cambios posturales y reducir el arrastre sobre la piel. Conviene aprender previamente cómo colocarla y utilizarla según las necesidades de la persona.
Ejemplo práctico: traslado de la cama a la silla
Estos pasos son orientativos y únicamente resultan aplicables cuando la persona puede mantenerse sentada, apoyar los pies, sostener parte de su peso y seguir instrucciones. Ante dudas, mareos, dolor, debilidad importante o incapacidad para colaborar, no realices la transferencia sin valoración profesional.
Uno de los traslados más frecuentes en el día a día es pasar a la persona de la cama a una silla o silla de ruedas. Con un paciente que puede colaborar en parte, los pasos generales son:
- Coloca la silla cerca de la cama, en un ángulo de unos 45 grados, y frena las ruedas si es una silla de ruedas.
- Ayuda a la persona a sentarse primero en el borde de la cama, con los pies apoyados en el suelo, y espera unos segundos para comprobar que no hay mareo.
- Colócate frente a ella, con los pies separados y las rodillas ligeramente flexionadas; si usas cinturón de transferencia, sujétalo por los laterales, nunca tirando del brazo o de la ropa.
- Cuenta en voz alta («a la de tres») y ayúdala a incorporarse llevando el peso hacia delante, dejando que empuje con sus piernas si puede.
- Gira los pies, no el tronco, para orientar a la persona hacia la silla, y bájala con control, flexionando tus propias rodillas.
Si la persona no puede colaborar en absoluto, este traslado no debería hacerse en solitario «a pulso»: es precisamente el escenario en el que una grúa de transferencia o la ayuda de una segunda persona dejan de ser opcionales.
Cuándo pedir ayuda profesional
Hay situaciones en las que conviene no intentar resolver la movilización solo con voluntad, y buscar apoyo formado:
- El paciente pesa considerablemente más que el cuidador o no puede colaborar en absoluto.
- El cuidador nota dolor de espalda recurrente al realizar las movilizaciones.
- Han aparecido zonas enrojecidas o heridas por presión que no mejoran.
- Se necesita formación específica en el manejo de una grúa u otra ayuda técnica concreta.

Si una persona mayor o dependiente necesita apoyo sanitario y seguimiento sin desplazarse, puedes consultar nuestro servicio de cuidados de enfermería a domicilio en Valencia y Camp de Túria.

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En Lydia Enfermera a Domicilio ayudamos a familias del Camp de Túria a cuidar con seguridad a personas dependientes: valoración y prevención de úlceras por presión, curas a domicilio y formación práctica a cuidadores en movilización y cambios posturales.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante dudas sobre la movilización de un familiar con patologías específicas, consulta siempre con su equipo médico o de enfermería de referencia.

SOBRE LA AUTORA
Lydia Banacloche
Enfermera
Enfermera titulada y colegiada especializada en atención domiciliaria. Ofrece cuidados profesionales, seguimiento personalizado y atención sanitaria en el propio domicilio en Camp de Túria.
Claro, de ahí la importancia de los cambios posturales.😊